A medio camino entre el arte y la magia

Parece que los franchutes saben hacer algo más aparte de volcarnos los camiones de fruta en la frontera.

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10 respuestas a A medio camino entre el arte y la magia

  1. waldito dijo:

    Excelente el efecto… que chulo. La música… el jueguito de máscaras.. si señor… a ver si el de la plaza mayor aprende, coño.

  2. Fatima dijo:

    jopé que passsssSSSADA!!!!

    pero a pesar de eso, un poco soso…

  3. Sherezade dijo:

    sorprendente!!!

    Al principio no sabía muy bien cómo movía el muñeco. La verdad es que está muy currado.

  4. agus dijo:

    Yo estoy de acuerdo con Fátima. Es excelente, pero algo soso… no sé…las metáforas y los paralelismos deberían dar paso a algo más rompedor. He echado de menos una muerte con sangre, una música estridente… un poco de sexo con pinzas de la ropa en los pezones…

  5. antonio dijo:

    una cosa está clara y es que no se le pueden pedir peras al olmo. Los franceses son así de sosos por genética. Es lo que hay.

    Pero el númerito aún así es bastante original.

  6. Sherezade dijo:

    Hay que ver agus… ¿pretendes tomar prestado el puesto de Jesuke? 😉

  7. Jesuke dijo:

    No creo Shere, lo que pasa es que no se a percatado de con qué sostenía la segunda cabeza… es una metáfora que critica directamente la mentalidad primitiva de los hombres. La manera infantil de reirse, esa pueril forma de mofarse del ridículo ajeno… en sí mismo es una declaración firmada de la poca madurez de los hombres que siempre se dejan guiar por la segunda cabeza que todos tenemos y que por mucho que intentes meterla en el baúl de lo recuerdos… acaba retornando para hacerse ama de nuestros actos, los de un autómata dirigido por la ya mencionada segunda cabeza.
    Que las mujeres no lo hayáis visto demuestra sencillamente que no sois más inteligentes que los hombres…

    Muchas gracias y buenas noches, plasplasplas (aplausos) jejeejej

  8. Jesuke dijo:

    Por cierto, nada de lo que he dicho más arriba es cierto… no comencéis a ver cosas donde no las hay. El espectáculo era soso y punto!!

    Los efectos cojonudos, pero la historia inexixtente. La gracia soterrada por la estupidez pueril del intérprete que deja emanar su propia personalidad a través del personaje. Y a la tia «oculta» que le ha dado la cabeza al final se le veía un cacho de las braguitas blancas por encima de las mallas negras. Triste muy triste. Como dice Agus, faltaba algo de sexo estrambótico, de insinuaciones cárnicas… y no me estoy refieriendo a mostrarte un muslo de pollo. Una historia de desamor entre el yo y el «alter ego». Algo!!

  9. agus dijo:

    Es cierto, Sherezade, me he pasao un poco… por muy soso que sea, lo de las pinzas en los pezones no pega nada nada, pero mantengo lo de la muerte con sangre (por ejemplo con pañuelos rojos) y lo de la música estridente ¿qué tal el maullido de un gato salvaje, o el portazo de un ventanal en una tormenta?
    Viéndolo me he sentido como cuando vas a estornudar y no estornudas.

  10. Sherezade dijo:

    Esa sí que es una buena metáfora 🙂

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