Que te follen Santa Claus

Pues sí amigos y amigas, así me siento con esta carita que veis, cuando llegan las navidades; como un puto extraterrestre. Lo he de reconocer, , las odio. Odio estas entrañables fiestas que suponen para muchos un paréntesis de bondad y generosidad en sus egoístas y miserables vidas, la excusa perfecta para darse golpecitos en la espalda y apuntarse un tanto. Quizá me notéis algo exagerado en este tema pero tendréis que reconocer que algo de eso flota en el ambiente y se repite cada año siempre por estas fechas. Odio los villancicos, son como la canción del verano pero en invierno y siempre la misma, coño es que no queda ya ningún compositor de villancicos o qué? Se jubilaron todos cuando se fueron los pastores a Belén? Y lo peor de todo no es que no compongan nuevos sino que van y hacen la versión bacalao, reggae y acid house garage mega pearls con los que ya hay, y van y te lo clavan en los pubs el sábado a eso de las 2:30 de la noche. Mi mirada asesina hacia el Dj se ve desde la otra punta del local.
El niño Jesús es algo así como Maggie de los Simpson, nunca crece!! Odio esa cuna cutre y destartalada en la que ponen a la criatura, por qué coño no le compran un tapiflex y un colchón Lo Monaco a juego como Dios manda (nunca mejor dicho)? Cómo decís? Que son humildes y no tienen dinero? Mmmm…. Vamos a ver, vosotros no os habéis pasado últimamente por el Vaticano, verdad? Vale. Odio la televisión en Navidad, siempre con películas del tipo: “Este Papa Noel es un desastre” o “Cuento de Navidad” (subtitulado para subnormales profundos) porque la verdad que hay que ser subnormal para no saberse ya los diálogos de memoria. Y los anuncios, qué me decis? Analicemos: 15% perfumes, 15% turrones, 69% juguetes y el 1% para la horterada anual de Freixenet y sus zorritas vestidas de burbuja-humana, vamos que no me cogen a mí y me colocan el traje ni a 2000€ el minuto! Luego están los clásicos como Repsol y Telefónica reservados para el intermedio de antes de las campanadas y como no, el calvo de la lotería, a ver si el año que viene se esfuerza un poco el muchacho y se aprende un guioncito aunque sea corto qué se yo: Os deseo suerte o algo así. De momento el muchacho no dispara una, qué le vamos a hacer?!. A lo mejor tiene voz de pito y no pega con esa imagen de mafioso que tiene el cabrón que parece que venga de hacer un trabajito… Yo prefiero la publicidad en verano. Dónde va a parar. Esos anuncios con esas tías en tanga saliendo del mar con ese pedazo de calipo en la boca… Qué me decis? Este año van a sacar el calipo de chocolate y nata, ya he metido una cinta en el video para grabarlo na más que salga. Y ese anuncio de Kas? Con los pezoncitos de las tías en primer plano… Esto sí que son anuncios de verdad. Vamos a cambiar de tema si os parece que estoy empezando a babear y luego me falla el teclado y se me mosquea el Erik.
Bueno, del mensaje del Rey ya ni hablamos. Qué bodrio! Y digo yo, si vivimos en un país libre y en democracia, por qué coño lo ponen a la misma hora y en todas las cadenas? No nos dejan elegir. Sigamos, odio en general lo patéticas que se han vuelto estas fiestas por culpa de la sociedad de consumo en que vivimos y el marketing. El otro día entro en una ferretería y veo a un tío vestido con un mono que acababa de hacer un pedido de 50.000 millones de bombillas… Yo le dije, macho o eres un tío previsor de la hostia puta o tú eres de mantenimiento de “El Corte inglés”, verdad? Que por cierto en el de Palma no se estiran mucho con el presupuesto, en Alicante cubren la fachada entera. Muy potito. Odio las fiestas familiares a las que hay que acudir obligado porque los abuelitos ya están muy mayores y no hay más cojones que ir. Te toca renunciar o anular cualquier plan que pudieras tener para esa fecha por bueno que sea, y reunirte con toooooda la familia. Y coincides con tíos y tías que no ves nunca y a los que seguramente les importas un carajo y que siempre te preguntan lo mismo: “Alfonsito, qué tal te va en la universidad?”. “vamos a ver, que estoy currando desde los 20 y en mi vida he pisado una universidad, ah y por cierto, me llamo Antooonio, joder”.
Odio a Santa Claus. Os confesaré algo muy personal: Tengo un trauma infantil con ese tío que aún no he podido superar. Todo el año haciendo mis deberes, ayudando a mamá en casa y yéndome a la cama temprano y para qué. Nunca me trajiste esa bicicleta de carreras que cada año sin falta te pedía en mi carta. Llegué a escribir la palabra bici con mayúsculas y subrayada por si eras tonto y no te enterabas, pero ni por esas. Mamá, por qué nunca me trae la bici preguntaba yo. No sé, quizá es que no le cabe por la chimenea, respondía mi madre. Coño, es que no sabías que se puede desmontar la rueda delantera y así entra en cualquier sitio. Un tío que reparte millones de regalos en una noche y no sabe desmontar una puñetera bici. Demostrado, Santa Claus, eres gilipollas. Tú y ese reno tuyo, cómo se llama… Rudolf, vaya nombre, seguro que es gay y te lo tiras todas las noches para entrar en calor, mariconazo. El caso es que pasados unos años perdí toda esperanza de recibir mi ansiado regalo, por lo que en el calcetín que cada Nochebuena dejaba colgado sobre la chimenea, no metía dinero como gratitud por los regalos, ni comida para tus ayudantes, no. Apuesto a que encontraste lo que yo allí guardaba para tí: Un puño de plástico con el dedo corazón extendido, y una llave inglesa para que aprendieses a manejarla de una puta vez. Quiero que sepas, si es que lees esta carta, que mi bici llegó finalmente, me la curré yo solito, reciclando 200 kgr de botellas y 150kgr de latas de coca-cola, hijo de la gran puta. Así que deja de mandarme Masters del Universo, que tengo 30 años! Lo repito una vez más, qué tonto eres hijo, pero qué tonto. No creas que te guardo rencor y tampoco te odio…mucho, es que mi psicólogo me dijo que tenía que afrontar mis traumas para superarlos, y como no te tengo delante para darte de hostias pues me desahogo con la escritura. Ya ves, eres un maricón con suerte.
No me gustaría terminar este escrito sobre la navidad de esta manera tan pesimista. yo no soy así. De hecho soy bastante optimista, de esos que siempre ve el vaso medio lleno, salvo cuando lleva cacique con cola, que entonces no sé por qué lo veo bastante vacío. Curioso. Por lo tanto, me gustaría decir algo bonito sobre la navidad, algo que pueda llenar vuestros corazones y haceros suspirar con la cabecita ladeada…. Mmmmmmm….. pues…… mmmmmm…. Eeehhhhhh……. Mmmmmmmm …. Joer no se me ocurre nada. Anda Sherezade, tú que eres buena en esto de escribir cosas bonitas, por qué no me echas una manita y te marcas un poemita sobre la navidad, eh?
De verdad que te lo agradeceré. Y a todos vosotros ahora que estamos apunto de entrar en el fatídico mes os deseo que soportéis lo mejor posible estas fiestas y que seáis, esto va sin ironías, muy felices. Ya que vuestra felicidad afecta directamente a la mía, así que os la deseo sobre todo por mi puto egoísmo. Sherezadeeeeeeeee!!!
Os quiero.

This entry was posted in Todos los comentarios. Bookmark the permalink.

44 Responses to Que te follen Santa Claus


  1. Fatal error: Call to undefined function displayvotes() in /home/pcalle2/public_html/wp-content/themes/alaputacalle/functions.php on line 67