La delgada línea entre el FBI y el Santander

El año amigos ha empezado movidito y aquí tenéis la prueba del delito. El coche tiene 4 dedos de
mierda pero para mí es una foto bonita, porque es la foto del reencuentro…

para los que aún no estéis enterados, os diré que el pasado día 3 de enero me robaron esta preciosidad junto a la que me veis, y me gustaría agradecer en este post el interés que pusieron algunos amigos en el asunto; como el Erik, que estuvo 1 hora dando vueltas con la bici en su búsqueda o Edu, que se prestó a llevarme a los sitios y lugares donde podrían abandonar un coche robado. GRACIAS amigos.
Del resto….. mucha wasa y chachondeo entre el personal, espero que si algún día os pasa lo mismo a vosotros, tengáis la sangre fría y el buen humor necesarios para aguantar mis chistes malos. Cabrones.

El caso es que el día 10 (una semana después de la trágica desaparición), llaman a la puerta de casa una pareja de Policías Nacionales, les abre la puerta el Erik que al verlos siente cómo sus güevecillos holandeses ascienden hasta situarse a la altura de la garganta. Mil pensamienteos se agolpan en su cabeza: Botellón, ruidos, fiesta, vecinos, denuncia, lavadora que pierde agua, el fisco… mierda!
Pronto el color naranja-Simpsons que se le puso volvió a su tonalidad más humana, aunque nunca latina, cuando los agentes le informaron que habían encontrado el coche de un tal Sr. Tomás. Una vez comunicado el mensaje, marcharon y los güevecillos del Sr. Erik recuperaron su posición original.

Cuando volví del trabajo esa tarde, nos dirigimos a pie al lugar del hallazgo. Es curioso pero creo que ha sido la 1ª vez en mi vida que me he alegrado de ver un coche de la Policía.
Por increíble que os parezca, el coche estaba intacto, no quitaron nada, ni radio, ni gafas, el manos libres… nada! Y aún le quedaba 1/4 de depósito. Yo seguía sin salir de mi asombro mientras los policías rellenaban los correspondientes impresos y me miraban de reojo, con una ligera sonrisa dibujada en sus rostros como diciendo: “Macho, qué potra tienes, ta tocao el Gordo y sin comprar ni un cupón!”.
Ahora que, amigos, lo mejor estaba aún por llegar…

Entré a casa aún envuelto en una nube mezcla de felicidad e incredulidad por todo lo sucedido. A los 5 minutos suena el móbil. Identidad desconocida. Lo 1º que pienso es en mi amiga La Boludita (Laura) que aprovecha siempre para llamarme desde la oficina, pero curiosamente la voz es masculina… No tardo ni 5 segundos en reconocerla, se trata de nuestro querido amigo Carlos Reverte (alias “Hipotecamann”), con esa forma característica y ese acento inconfundible que él tiene al hablar, como alargando siempre el final de las palabras, sabeeeeees que te quierooooo deciiiiiiir? Jeje! Te pillé Carlitos, ahora verás. La voz se identificaba como agente de policía y quería saber si a mí me habían sustraído el coche recientemente… Bueno, lo siento pero lo que le dije a “Carlos” no lo voy a poner por escrito, es posible que algún día quiera dedicarme a la política y esto podría perjudicarme bastante, quién sabe… Así que no lo haré. Solo os diré que a cada pregunta del “policía” yo respondía con una burrada, un comentario surrealista acompañandolo con la típica voz del “payaso tonto”; cada respuesta mía iba seguida de un silencio de 5 segundos al otro lado de la línea y el “policía” retomaba de nuevo la conversación pero cada vez en tono más serio. A los 5 minutos de “conversación” ya no le vi el sentido a seguir con la contrabroma y decidí cortar la farsa. “Carlos!” -grité-, “eres tú, cabrón!”. Otros 5 segundos de silencio…. “Mi nombre no es Carlos, le he dicho a usted que le llamo de la Policía Científica de Plama, Departamento de Huellas”. ” Es una broma, no?”- contesté con voz temblorosa. “No es ninguna broma!”. ehhhhh….mmmm…..estooooo….. es que tiene usted una voz muy parecida a una amigo mío que trabaja en un banco y es un poco cabroncete….. se lo juro…. y…. y….pensé que…. (tierra trágame!).
“Le espero mañana a las 15:00 para la inspección de huellas de su vehículo, buenas tardes”. Y colgó el teléfono. Ahora eran mis güevecillos manchegos los que me impedían tragar con normalidad. “No estaba bien que fueran los espermatozoides del Erik los únicos que hicieran turismo por el cuerpo humano” pensé.

Afortunadamente cuando fui al día siguiente, acompañado de el Erik que no quería perdérselo por nada y tuvo que hacer un esfuerzo casi sobrehumano para hacer un hueco en su apretada agenda, no encontré a “Carlos” sino a un señor muy simpático vestido de paisano que se acercó al coche portando el maletín del Inspector Gadget. No le faltaba de nada: Lupas, tarros con polvos, pinceles y mil chismes…
———————————- Fin de la historia —————————–

Hay gente que cree en las señales y está convencida de que todas las cosas que nos suceden en la vida tienen un motivo y una causa. “Alguien”, Dios?? las puso allí para ayudarnos a encontrar nuestro camino, ayudarnos a crecer, reflexionar, aprender, a encontrar el sentido de nuestra vida.
Ahora cabría preguntarse: Por qué Dios hizo que me robaran el coche? Qué señal había oculta detrás de ese acto? Qué pensáis? Yo creo que el robo en sí no fue. El coche estaba perfecto, nada robado, con gasolina, pero si hasta lo dejaron bien aparcado! Esa no era la señal…

Yo os diré cuál creo que era la señal: La conversación con el policía de huellas, esa! Y la humillación y la vergüenza que sentí. Por qué Dios? Por qué? Es por todas las bromas y coñas telefónicas que a lo largo de los años les he ido gastando a mis amigos? por eso? Yo creo que sí. Pues muchas gracias Señor. Mensaje recibido (hijo de puta). Era necesario ser tan duro? A ver si me acuerdo y cuando suba al cielo (modestia aparte) le robo el arpa a un ángel y te la meto por el culo!! Te has pasado tres pueblos.

Humillado por un parecido en la voz!
Da que pensar, y es que amigos, qué fino es el límite entre el rencor y el odio, la preocupación y la angustia, la broma y el ridículo… y en definitiva, la delgada línea entre el FBI y el Santander Central Hispano.

Dedicado especialmente a tí, Carlos. El único directivo con acento de Sa Pobla: Saps què et vull dir, al.lotet?!

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