Atención. Mega post a la vista! Un par de fotos para contaros nuestras impresiones de Valencia, tierra en la que ni Lenka ni yo habíamos estado, y que hemos visitado gracias a la cortesía de Mr. Alvari-coque, que en buenas horas nos ofreció su morada como base logística para el viaje. Gracias, Álvaro. Con una Horchata aquí al lado del teclado, me dispongo a relatar.. en fin, el fin de semana.
Desde el Aeropuerto, salimos directamente por la boca del metro justo al lado de la casa del Sr. Vara. Me llamó la atención, ya antes de llegar, el ‘parque’ tan grande del que dispone Valencia alrededor de su casco antiguo. Es… como si fuera un río verde que rodea una parte del centro. Nada más lejos de la realidad. Fue un río. El parque está en el antiguo cauce del río Turia. Por lo visto, Valencia dispone de una de las tasas de parques más altas por km2 de ciudad de España: Es la ciudad más verde del país!

Nada más llegar a la boca del metro, nos dimos cuenta, caramba, todo verde alrededor!

Dedicamos el Viernes noche a explorar un poco el casco antíguo, en busca de un lugar donde tapear y bebernos una buena botella de vino. Lo encontramos. El servicio, Valenciano y joven, fue muy bueno, servicial, y atento. Volvimos al campamento base un poquito piripis, pero volvimos!
Dedicamos el Sábado a explorar el casco antiguo. Pudimos ver el mercado de Valencia, La Lonja, y el museo de cerámica, con el que aluciné con su entrada esculpida en Mármol del bueno, señora. No tocar, eso sí.


La piedra estaba ya en algunas partes erosionada del sobe que les daban los turistas. No pude resistirme a manosearla también, obligando al guarda de la entrada (Una especie de San pedro valenciano, pero con Porra, que me dijera en un inglés semicomprensible -No touching, No touching…- en fin.

Mercadillo frente a la catedral

La Lonja

Lenka, en el Mercado. ¿Qué está observando?

Esta pedazo de cúpula que no es techo de catedral ni lonja! Semejante bóveda corona el mercado, ni más ni menos!
Tampoco pudo faltar una exploración obligada a los clásicos, la Paella (fuimos a un lugarcito recomendado, estaba muy buena, Álvaro, Gracias de nuevo! ) y a la Horchata de siempre(de la que era fan, y ahora más)

Horchatería

Srta. Mia, la Paella, y dos muertos de hambre.
Mía, la camarera finlandesa, y la Paella, protagonista de la tarde.
Terminamos visitando el museo Fallero, donde pudimos ver un sinfín de ninots rescatados de cada falla desde mil novecientos no se qué. Unas obras de arte impresionantes, estos valencianos se lo curran un montón. Si no pongo fotos, es porque bueno, no les hacía mucha gracia el tema de las fotos. Y las cámaras terminan disuadiéndolo a uno. je. También aprendimos de la historia de las fallas, y su evolución, sus problemas, su auge, su vida, vamos, bonito bonito.
Dedicamos el resto del día a pasear por los jardines del viejo cauce del Turia, y nos encontramos con un festival de ‘Naciones del Mundo’, donde cada país habia puesto su chiringuito. Genial. ¿Así que podemos empezar en Brasil mientras vemos a los cubanos bailar en frente, y luego, pasar por Alemania para terminar en Argentina? Cada chiringuito haciendo gala de su cocina, su música y sus bebidas típicas? Bueno. El barrio del Carmen seguro que está muy bien, pero eh, visto lo visto… vamos a por otro Mojito por aquí… vino tinto por allá… Choripan… si si…
El Domingo lo dedicamos a la ciudad de las Artes y las ciencias. Todita se encuentra al final del cauce del río/Parque, contenida toda ella en él (fíjate si es grande, el parque de marras). Aquí, hay que decir, que en día soleado, y caminando por el parque hacia ella, uno tiene la sensación de encontrarse en un viaje futurista, donde quizá todas las ciudades sean así en el siglo veintidos. ( o no ).
Aquí, el Valenciano Calatrava, se dejó de veras el cartabón en esta tierra, y sus sueños, aquí, han sido llevados a la realidad. Pasear por aquí, es un lujo. Una experiencia de veras impresionante si a uno le atrae lo más mínimo la arquitectura, esto, es música para los ojos.

El Palacio de las artes Reina Sofía



Detalles del Palacio de las artes. Chulo eh?

El puente que pasa justo por al lado.


El Museo de las ciencias Príncipe Felipe.



En la Ciudad de las artes, visitamos finalmente el Oceanográfico (un parque marino muy moderno, limpio, organizado, y cómodo) donde nos impresionó mucho las belugas y los leones marinos que te miran fijamente a través de los acuarios con sus ojacos. En el museo de las ciencias, sentimos que podíamos haber estado mucho más tiempo, en verdad un día entero no sirve para explorarlo todo, creo que es mejor dedicarle dos. Muchos experimentos, una forma muy ingeniosa de demostrar que la tierra gira, (que por lo visto salvó a más de uno de la hoguera en su tiempo), cromosomas , domótica, Exploración espacial del siglo XX y superhéroes ¿¿??. ¿Eing? Si, había un espacio dedicado los superhéroes de Márvel. No muy científico, la verdad, pero supongo que se trata de aprender jugando. Más parecía un homenaje al universo Márvel para frikis que otra cosa.

Lenka, enseñando a Tormenta una danza de la lluvia más glácil

Que no te enteras, IronMan, se hace asíiiii

Como buen museo de la ciencia, tenía toodos los experimentos, botones, medidores y palancas para aprender jugando. Aquí arriba, el Salto del que aquí escribe captado por una cámara. 44.1cm, los dos intentos.. mhh.. coincidencia?
Bueno, en general, un finde agradable, sin prisas, con buen clima, buen rollo, muy relajado, todo a tiempo, sin problemas. Quizá no vimos todo lo que deberíamos haber visto, quizá nos olvidamos algo importante. Pero nos llevamos de esa ciudad un buen recuerdo de un lugar amplio, verde, bien cuidado, una urbe como deberían ser otras. La verdad, la tercera ciudad del país, se merece un Ohhhhhh! bien grande.
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