Relatos Manchegos: Lo que de verdad desean las mujeres. El desenlace

El tiempo es un invento del hombre; de la humanidad; de nuestra civilización, nosotros lo integramos en nuestro mundo. Gracias a él, pudimos ordenar la caótica masa en la que se encontraban todos nuestros recuerdos y también asignar una secuencia de ejecución a nuestros actos futuros. El tiempo, es desde su existencia el mejor archivo de nuestras vidas. Un concepto constante, infalible, de una precisión intangible pero que alberga en su matemática traicionera su mayor secreto y en ocasiones nuestra mayor desdicha…

El tiempo que crea y destruye, que une y deshace, el experto tejedor de cicatrices.
Su mayor virtud; su cadencia, su ritmo monótono e infinito sufre continuas alteraciones ficticias pero a la vez reales en nosotros: Avanza más rápido cuando gozamos y vuela cuando no queremos llegar a una determinada fecha. Se ralentiza cuando lo pasamos mal y hay quien afirma que cuando sufres de verdad, se para y deja de existir. Se podría decir que a pesar de la naturaleza constante y estable del tiempo, cada uno de nosotros vive distintas temporalidades a distinto ritmo con respecto de los demás y de uno mismo en función básicamente de nuestro estado mental. Tan mesurable, tan predecible, pero totalmente ajeno a nuestro control. Una paradoja del destino, una travesura metafísica. ¿Acaso el célebre inventor del tiempo pudo imaginar que su linda criatura acabaría haciéndonos estas gamberradas? Nadie escapa a su trampa y lógicamente el Príncipe Lucievo no iba a ser una excepción. Con la tez pálida y sin expresión por el shock, no dejaba de repetir en su cabeza la última frase de la bruja Paolina “te lo diré a cambio de que tu amigo acepte casarse conmigo”. No podía dar crédito a lo que acababa de oír. La solución al enigma estaba tan cerca y a la vez tan lejos, demasiado. Imposible. Clavado en el suelo cual estatua, su mente estaba muy muy lejos del espacio-tiempo presente.

La gente que ha pasado por una experiencia cercana a la muerte afirma que ves toda tu vida pasar rebobinada ante tus ojos hasta casi el momento de tu nacimiento. Por curioso que pueda parecer, cuando estás en una situación en la que ves cómo se avecina la catástrofe, tu mente invierte el proceso y te muestra cómo será tu vida en un futuro basándose en las consecuencias que acarrearán los actos provocados por y a partir del desencadenante inicial, creandose así en tu mente una escena virtual de tu futuro y cómo no, con la inestimable colaboración del tiempo haciendo las veces de pentagrama sobre el que plasmar el orden en que sucederá todo. Así, el Príncipe pudo verse volviendo a Palacio sin la respuesta, pudo imaginar a su padre entrando en cólera, haciendo llamar al Tesorero Real, el Sr. Reverente Santanderino, para que formalizara los documentos de expropiación de todo Bien y anulación de herencia y – Nooo!! Sr. Reverente, no quiero ninguna hipoteca que ya la firmé con el Barkleys, coño! – Como usted mande Sr. Waldofo, si yo solo era por si… Ande, ande!!…. Y después; el destierro, huir lejos de Roselló, sufrir la humillación de tener que ganarse la vida como un plebeyo y casarse con una mujer llena de defectos y tener hijos para aparentar una vida normal y evitar así, las habladurías de la gente. En resumen, el infierno. En tan solo unos pocos segundos había viajado a un futuro a 30 años vista. El tiempo. Todo tenía su explicación en el tiempo; fue su cómplice y se convertiría en su verdugo en cuanto se cumpliera el fatídico plazo. Absorto en su propia desgracia, hundido y borracho de autocompasión, movía la cabeza de un lado a otro en un balanceo de ausencia e incredulidad. Pero de repente, un sonido irrumpió en el silencio trágico que reinaba hasta ese momento. El Pipas abrió la boca y de sus labios se oyó un tímido pero suficientemente audible – Sí, acepto.
La burbuja en la que había construido su futuro virtual estalló en mil pedazos y El Príncipe regresó de golpe al presente con una sacudida de cabeza que le hizo recuperar la visión de la cabaña y enfocar directamente a Paolina que se mostraba tan sorprendida como él. Las piezas del puzzle desparramado en que había quedado su vida, volvían lentamente a ensamblarse. Probablemente, nunca sepamos por qué El Pipas aceptó casarse y vivir con una bruja en medio del bosque, y puede que tampoco importe demasiado. El plazo se acababa y no había tiempo para explicaciones. A partir de ese momento, todo sucedió muy rápido. La bruja, que no tenía un pelo de tonta, se apresuró a cerrar el pacto con un solemne – Ya está hecho. El Príncipe miró al Pipas buscando en vano la manera de agradecerle el enorme favor pero el Pipas negó con la cabeza con gesto condescendiente. Paolina cortó de golpe el momento emotivo de los dos amigos – Venga, venga, señores, que con la telenovela de las cuatro y media ya tengo bastante. Ahora me toca a mí cumplir mi parte del acuerdo. Un trato es un trato. Ambos la miraron con atención. La bruja entornó los ojos y adoptó una pose de misterio muy acorde con el momento. – Mira joven, presta mucha atención a lo que te voy a decir ahora, porque lo que de verdad desean las mujeres es: Ser las dueñas de su propio destino. ¿Qué te parece chato? Ahora vas y lo cascas! Te deseo la mejor de las suertes. El Príncipe volvió a mirar al Pipas con gesto de enorme gratitud y él volvió a negar con la cabeza.- Date prisa o no llegarás.
La bruja interrumpió de nuevo – Puedes coger mi caballo, está en el patio trasero de la cabaña. – Se lo agradezco señora, aunque no quisiera causarle más molestias… – No seas tonto, no llegarás a tiempo. Insisto en que te lo lleves, es un buen caballo y le tengo mucho cariño, aunque últimamente no anda demasiado bien de la azotea, se ve que tiene problemas mentales… Lucievo arqueó las cejas. – Sí, sí, como te lo digo. Figúrate; es un Pura Sangre de piel morena y 1’82cm de alzada, pero él está convencido de que es un Pollo! No para de quitarle la comida a las gallinas y me las tiene muertecicas de hambre. Se lo compré hace años a un comerciante que venía de la región de Siemensa, le hice un pequeño refugio al lado del Generador Eléctrico, pero él nunca ha sido feliz aquí, siente que le faltan medios y acción, que en Siemensa lo montaban mucho mejor. Incluso le puse un nombre a su pequeña morada para que se sintiera como en casa “Villa Ademensia”, pero ni por esas. En fin, me harás un favor si te lo shebas, loco! Visste, el cabasho es reliinnndoo!! A qué esperás, boludo?! Y por qué carajo ehtoy hablando sho así ahora?!!! Andá la concha la Looora!! Y la Copa?? Quién gana la copa ehte año? Síiii, la albiselehtee, loco! Cómo desís!? Lo dudás? Vamos Riquelme por la banda, qué bonito Pibe!! Aimar dale duro, vos podés! Y pasála loco, pasála sha a Batigol y goooolll, gooollll ( La bruja estaba de rodillas con el cuerpo hechado hacia atrás, se había sacado el pañuelo de la cabeza y lo agitaba en círculos con su mano derecha, su voz subía de volumen por momentos) qué bueno lo hisihte, qué báaarbaro!!! Gggzzzjiiuffff….RrgRssssziiaaammmm…………. Y Méhico 86?? Qué desís? Partido contra Inglaterra!!! Ahí la tiene Maradona. Le marcan dos. Pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Se va de uno, se va de dos, qué locura!! Puede pasar a Burruchaga… siempre Maradona. Pisa el área genio… genio….genio… tá, tá, tá, tá…. Gooool!!! Gooool!!!!! Goooool!!! (las venas del cuello tensas como cuerdas de violín y su voz había adquirido un tono ronco de euforia, casi masculino). Quiero shorar Dios Santo, viva el fútbol, gooooolaso Diego en recorrida memorable se fue también del arquero!! ¿De qué planeta vinihte para dejar en el camino a tanto inglés? Para que el país sea un puño apretado gritando por Argentinaaaa!!! Argentina 2ssssss Inglaterrrraaaaaa…. Ooooo!! y quién marcó el gol? Fue un pájaro? Fue una ardisha? Quisás Ehpiderman? Nooo!!! Fue Dios que bajó de los sielos y se puso la eláhtica con el 10!!!! Diegol, Diegol, Grasias Dios, os amo Pibe, os amo Pelusa!! Grasias por el fútbol, grasias por ehtas lágrimas, Diego Armando Maradona, Di pprrff sss ego…. gzzzkuiimm Arma pffsssiummtttrrr…. Marad&%$• naaaa yiuuzzzzzz pfpfpfpffffffffff ——- –
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Aún seguía de rodillas con las palmas de las manos apoyadas en el suelo, intentando recuperar el aliento. Los dos la miraban atónitos y perplejos sin acertar ni por asomo a entender de qué iba todo aquello. Paolina alzó la vista. – Os ruego que me perdonéis, no sé a qué se debe este extraño tipo de ataques que padezco. Los sufro desde el día que compré el caballo. Llévatelo, te lo pido por favor. Ricadro es un buen caballo, es noble, le gusta mucho pasear y que lo saquen de excursión. Él te llevará a donde quieras; si hay algún lugar en esta región que aún no conozcas, Ricadro ya estuvo allí dos veces.
Y así, el Príncipe partió a lomos de su nuevo corcel. Lucievo y Ricadro, como diría aquel “Dios los cría y ellos se juntan”, nunca mejor dicho…
El resto de la historia del Príncipe es bastante predecible como podréis imaginar. La vuelta al Palacio dentro del plazo dado por su padre y con el desafío resuelto. Misión cumplida. Quién sabe, quizá la experiencia de haber estado tan cerca de perderlo todo, le hiciera recapacitar y valorar más lo que tiene. Quizá comprendiera por fin que la mujer perfecta no existe, que como dice un amigo de este humilde narrador “todas se manchan el culo cuando cagan y a todas les huele el aliento por la mañana cuando despiertan”. Que hasta a la rosa más bella y perfumada del jardín se le puede cagar una paloma encima y no por ello deja de ser bella ni deja de ser rosa. Y que cuando alzas la vista al horizonte demasiado lejos, pierdes perspectiva y no ves lo que tienes cerca, y muchas veces, más de las que imaginamos, lo que tenemos a un solo palmo de distancia puede ser lo más importante de nuestra vida.

El Pipas, que había vuelto a enmudecer por los sucesos recientes, alternaba miradas con la bruja y un canuto que se había empezado a fumar mientras Paolina contaba la historia del caballo, intentando dilucidar si lo que ocurrió momentos después fue por los efectos del porrete o si había sucedido realmente. – Dígame una cosa, Vanesa. –Paoliiina. Eso. ¿No será usted por casualidad familia del carnicero, verdad? El Sr. Edano, digo. Le tiene usted un aire. Miró en derredor suyo y continuó. – No tengo ni idea de qué saldrá de todo esto, pero me da que no nos vamos a aburrir. ¿Una caladita?…
La bruja ignoró la pregunta. – Mire Sr. Pipas… el muchacho la interrumpió. – Creo que dadas las circunstancias, deberíamos empezar a tutearnos, no te parece? – Mira Pipas, solo quiero que sepas que valoro mucho el sacrificio que has hecho por tu amigo, ha sido el acto más noble y de amistad que he visto en mi vida y te aseguro que he vivido mucho. Así que te voy a hacer una pequeña concesión, un favor si lo quieres llamar así. – ¿Me vas a llenar la despensa de mariguana? Paolina volvió a ignorar el comentario. – A partir de este momento y hasta que la muerte nos separe y deshaga nuestro pacto, durante medio día yo seré la bruja vieja, arrugada, fea y destartalada que tienes delante de ti ahora mismo, pero durante la otra mitad del día, me transformaré para ti en una hermosa princesa de cabellos negros y mirada seductora, con labios carnosos sedientos de pasión y con unas curvas que volverían loco al más exigente de los príncipes. Una amante tierna y entregada, experta y complaciente en las artes amatorias, la perfecta ama de casa, cocinera y un auténtico crack en el diseño gráfico por ordenador, Photoshop 7.2, Quarkexpress 8.5, programación de páginas webs, aplicaciones de correo electrónico y banners. Aunque esto la verdad no es que sea muy importante ahora teniendo en cuenta la fecha en que estamos, pero bueno, es currículum, qué coño!! Ahora solo necesito que me digas qué doce horas quieres que sea una bruja y que doce horas una princesa…. El Pipas, volvió a encender el porro con una de las velas del rincón, hombre despistado como era, siempre olvidaba llevar encima su mechero. La ocasión lo merecía, así que se tomó su tiempo y dio un par de caladas profundas a su cigarro haciendo gala de ese estilo tan peculiar que solo poseen los buenos amantes de estas sustancias . Observó a la bruja con los ojos a medio abrir, rascándose con el dedo índice la comisura de los labios. Transcurrieron unos segundos en los que el silencio parecía espesarse y la habitación empequeñecer por momentos, la expectación era tal, que hasta los grillos afuera habían interrumpido su concierto nocturno . – Mira brujita mía. Dijo El Pipas al fin no sin cierto rintintín. – Ya que tú misma acabas de afirmar que lo que más deseáis las mujeres es ser las dueñas de vuestro propio destino… yo, dejaré que seas tú la que decida qué doce horas quieres ser bruja y que doce princesa. He dicho. Y volvió a fumar de su sabroso porrete. A la bruja le habían empezado a brillar los ojos y un par de lágrimas no tardarían mucho en empezar a recorrer el Gran Cañón de su mejilla. – Por todos los Santos, qué hombre!! Esto sí que no me lo esperaba yo. Me dejas sin palabras y suerte que hace mucho que no uso tanga porque lo tendría ahora mismo por los tobillos. Pensaba que ya no quedaban hombres como tú, que era imposible conseguirlos ni conjurando los más complejos hechizos ni brebajes y de repente tú…. Tú, salido de la nada para conquistar mi alma. Una lágrima ya había comenzado su descenso laberíntico por la superficie de su mejilla derecha. – ¿Sabes lo que te digo, Pipas? Que me ha sorprendido y cautivado tanto tu respuesta que a partir de esta misma noche me transformaré y seré tu princesa soñada las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, los 365 días del año, por siempre y siempre jamás y por supuesto, cuenta con la despensa llena de la más pura y fina mariguana que hayas probado en tu vida, maquinita liadora de canutos incluida.

EPÍLOGO

El tiempo; una vez más el tiempo terminó por ponerlos a todos en su sitio. El Príncipe Lucievo, no merecía acabar en desgracia sino tan solo recibir un pequeño escarmiento que le ayudase a abrir su mente y apartar los árboles que le impedían ver el bosque. Su padre Waldofo mantuvo la continuidad de su reino y El Pipas, puro corazón, todo un personaje, por fin encontró a su media naranja o mejor dicho a su medio bombón. Y qué decir de la bruja Paolina; después de una vida llena de injusticias, calamidades, soledad y desprecio, consiguió al hombre de su vida (con permiso de Hacchazo) y vivió hasta el resto de sus días siendo una bella Princesa, y es aquí, queridos amigos, donde haya su explicación y sentido esta historia; efectivamente y sin lugar a dudas, todas, todas las mujeres, sois en el fondo unas brujas.

Este relato está dedicado a todas las mujeres que en algún momento de vuestra existencia habéis sido las dueñas de vuestro propio destino y a aquellos hombres que en algún momento de la suya, os brindaron la posibilidad de que lo fuerais.

Posdedicatoria especial a mi malogrado hermano Agus, más conocido a partir de ahora como el kamikaz de Xanadú.

FIN

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